En Zaragoza dan vida a los solares abandonados.
La ciudad tiene problemas con los desechos, nadie quiere los residuos a pesar de que (privatizada) a generado grandes fortunas. La ciudad tiene conflictos con las fracturas de la trama urbana. La ciudad cierra los ojos a los espacios degradados, los tapia y los abandona. La ciudad habla de urbanismo sólo para 'embellecer' o fabricar escenarios de especulación. A la ciudad histórica le está costando aceptar la lógica de la sostenibilidad. Si no es con el obsesivo señuelo del turismo y del consumo no actúa.
Por esto, Zaragoza nos sorprende con este plan que ha puesto en marcha. Ha decidido reocupar, en el casco histórico, los solares vacíos, abandonados y degradados. Con la iniciativa 'Estonoesunsolar' transforma un solar/basurero en un espacio cívico, de uso para los ciudadanos, de cultura o deporte para los vecinos. Nos gusta el nombre (la marca), subvirtiendo la semántica al nombrarlo como 'nosolar' lo percibimos como espacio para habitar.
Esta iniciativa municipal, conducida por la arquitecta Patrizia di Monte, cuenta en un Plan de Empleo, con parados de larga duración y moviliza al vecindario para conocer sus necesidades. Los solares, que nos seducen con su vacío y las expectativas que prometen, se transforman en huertos para colegiales, canchas de baloncesto o simplemente un espacio de esparcimiento. Con una gráfica sencilla, con mobiliario urbano de materiales reutilizados y dotaciones básicas, cada uno toma una imagen muy definida. Otra lección contra la megalomanía de Madrid.
